Venezuela Constituyente discute propuestas para la refundación del Estado a través de la reforma de los Poderes Púbicos  0

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El dirigente nacional de Voluntad Popular, Luis Florido, quien fungió como moderador del evento, explicó que este foro está enmarcado en el proyecto “Ideas para la Transición”, donde ya se han debatido temas como la economía que requiere Venezuela y la libertad de expresión vs la hegemonía comunicacional. “Hoy nuestros tema está relacionado a los Poderes Públicos, cuáles son esos Poderes Públicos que necesita la Venezuela de hoy para desarrollarse. Vamos hablar del Poder Legislativo, el Ejecutivo, el Electoral, el Judicial y el Popular. Los distintos ponentes expondrán sus visión de lo que se necesita de los Poderes Públicos, hoy secuestrados por la cúpula roja”.

Las ponencias estuvieron a cargo del profesor de la Universidad Central de Venezuela y la Universidad Católica Andrés Bello, Tulio Álvarez; el presidente de la Asociación Primer Poder, Francisco Pantaleón; del ex presidente de la Federación Interamericana de Abogados, Rafael Veloz; el profesor de la escuela de Estudios Políticos de la UCV y del IESA, José Huerta y el activista político Julio Jiménez (Julio Coco).

El poder de la democracia es el ciudadano

La ponencia del presidente de la Asociación Primer Poder, Francisco Pantaleón, estuvo referida al Poder Ejecutivo, en la que presentó una investigación y afirmó que existen en Venezuela ciertas debilidades en el Ejecutivo como la sobrecarga de operaciones y la concentración del poder. “El primer poder de la democracia es el ciudadano, así como el primer poder del pueblo es la democracia.  Para que haya democracia tenemos que tener varios valores como la pluralidad, la representatividad, estado de derecho y responsabilidad para dar respuestas. El Estado venezolano tiene debilidades en la sobrecarga de operaciones, la concentración del poder, poca supervisión de ingreso y el poder intimidante que tiene el control sobre los recursos en las instituciones del Estado”.

Aseguró que el Presidente de la República tiene el control del 100% del Estado nacional, es decir, de todo el país. “De las 65 áreas operativas, 58 las tiene el Presidente como educación o asistencia médica pública. Esas 58 áreas caen sobre esa sola persona, está cargando con 90% del trabajo, además, que se tiene que repartir en la asistencia de eventos y atender reuniones con Ministros. Esa no puede ser una estructura operativa y que no tenga capacidad de respuesta para nadie, porque está colapsado automáticamente. Este presidente o rey electo es el dueño de las policías de investigación y los militares, para completar el control que tiene el país. El presidente tiene el 100% del control del Estado, en las 500 instituciones autónomas, las 24 gobernaciones y las 1080 parroquias, es decir, el presidente tiene el control del país”.

Pantaleón explicó que a mayor concentración del poder en el Ejecutivo, menor será el poder la minoría, lo que dificulta el control de la ciudadanía sobre ese Poder. “Tenemos que hacer reflexiones muy profundas porque esto no puede seguir pasando. Mientras más concentración del poder tenga el Ejecutivo, menor será su capacidad de respuesta y resolución de conflictos, menor capacidad para controlar y supervisar a otros, menor es la capacidad para supervisar a quien concentra el poder, menor es la necesidad de respetar a otros y al mismo tiempo para exigirle respeto a quien concentra el poder. Esto abre legalmente la puerta a la autocracia. Se pierde la pluralidad, el estado de derecho, se destruye la democracia. La democracia sólo puede existir cuando un Estado puede dar resultados esperados. El primer poder de la democracia es el ciudadano”.

Propuestas para reformar el Poder Legislativo: rescate del parlamentarismo

El profesor Tulio Álvarez explicó que es imposible plantear las reformas para el Poder Legislativo sin que tenga ningún tipo de concesión sistémica y consecuencia sobre el resto de los poderes. “La perversión que vive Venezuela, no solamente en los últimos 15 años, sino que es un proceso que ha sido marca de fábrica del proceso constitucional venezolano en el siglo 19 y 20 es el problema del caudillismo, que se refleja en el presidencialismo. Llego el momento de poner unas  reglas de juego, un coto y cambiar esta situación. El destino de los venezolanos no puede estar en manos de una sola persona, por más mérito o por más cualidad de líder que tenga una persona, no podemos nosotros los venezolanos seguir  permitiendo que nuestros destinos estén en manos de una persona, que se llama Presidente. Él es el monarca absoluto que decide todo, define todas las materias económica, sociales, culturales, jurídica sin control y una forma absolutamente ajena de un Estado Constitucional y democrático”.

Bajo esta perspectiva, Álvarez propone como tema de debate el Parlamentarismo. “El sistema venezolano ha sido presidencialismo por excelencia y marcadamente caudillista, salvo la primera oportunidad de la Constitución del 11 y de un Colegio Electoral que definió un presidencialismo colectivo de 3 miembros. En Venezuela el Parlamentarismo partiría de la base de aminorar las facultades de ese Dios que se llama Presidente de la República, limitando esas facultades a ciertas áreas específicas que el derecho constitucional han asumido los Jefes de Estado, por ejemplo, las relaciones internacionales, jefatura de Estado en función militar. Se busca equilibrar la conducción de la política nacional para evitar los conflictos, en Venezuela desde la Presidencia se crean los conflictos y en los últimos 15 años ha sido la política oficial, yo creo el conflicto y divido como forma de gobernar”.

Afirma que un Jefe de Estado donde domina el Parlamento tiene una actuación distinta. “Es el hombre de la armonía, es el símbolo, es el hombre que va tratar de evitar conflictos que creen una carga y un daño irreparable para el país y la República. Esa visualización del Parlamentarismo supondría darles un nuevo perfil a los partidos políticos, una concesión de partidos democráticos y no verticales como tenemos en Venezuela, uno donde se garantice el financiamiento, la elección de autoridades de forma democrática y una plataforma institucional de organización del Estado Venezolano. Porque no hay democracia sin partido, el problema es que tipo de partido se quieren. La función principal de la Asamblea Nacional es controlar y por eso es que el país se está desangrando y estamos al borde del precipicio económico. En el Parlamento Nacional no se cumple la tarea, está ocupada de otras cosas, es un punto conflictivo y problemático y mientras nosotros no visualicemos una nueva estructura, estaremos convalidando este sistema perverso de destrucción institucional en Venezuela”.

En Venezuela reina la impunidad

El ex presidente de la Federación Interamericana de Abogados, Rafael Veloz, compartió su visión para la reforma del Poder Judicial, donde impera la impunidad, el 12% de los venezolanos no tiene acceso a la justicia y la impunidad está ocupando el 90% del sistema de justicia venezolano.  “Hay una serie de delitos, de crímenes e inoperancia judicial, la impunidad es lo que capea. Es indispensable el acceso a la justicia para que haya democracia, no puede haber paz social sin que el ciudadano tenga acceso a la justicia. Se han pervertido los Poderes Públicos y el sistema de justicia, este debería ser rigurosamente independiente. De los 32 magistrados que hay en el Tribunal Supremo de Justicia son actores políticos que han ocupado los sagrados mantos del TSJ”.

Veloz propone en el marco de la Asamblea Nacional Constituyente la elección de magistrados por mayoría calificada, procurar que el 80% del sistema de justicia no sea provisional y limitar la competencia de la sala constitucional. “Nuestro país está en una transición y la única solución para acabar con la dictadura es activando la Asamblea Nacional Constituyente para la verdadera transformación del Estado, un nuevo orden social y jurídico y la redacción de una nueva Constitución”.

El cambio también implica un ente electoral independiente

El profesor del IESA, José Huerta, explicó que la matemática del Consejo Nacional Electoral (CNE), ya que hay circuito con más electores y menos diputados y viceversa. “El CNE está obligado a ponerle coto a los abusos durante las campañas electorales. No hay quien ponga freno al gobierno, sí a los partidos políticos. El equilibrio en la representación en la Asamblea Nacional tantos electores que tienen una circunscripción y un número de diputados, entonces al CNE se le faculta armar los circuitos. Vemos como la oposición pudo salir favorecida en el Distrito Capital si se hubiese mantenido los circuitos como estaban en el 2005. No es imposible ganar una elección, pero hay que hacer un esfuerzo”.

Asegura que las fallas en el proceso electoral también existe una especie de complicidad con el SAIME, por la emisión de múltiples cédulas y el Plan República, eso también debe cambiar. “El CNE no solamente le facilita al gobierno la campaña electoral, sino que también  hay un tema de complicidad. No es solamente cambiar al CNE, sino a todo lo que está implicado en el proceso electoral como la multicedulación. El SAIME presta los equipos para que se otorgue múltiples cédulas que tienen los electores a favor del chavismo, el PSUV pone la gente que van con varias cédulas a votar, el Plan República que deja que eso pase en sus narices y no hace absolutamente nada y el CNE que está orquestando todo el tema porque los funcionarios tampoco hacen nada frente a esta situación”.

Es posible ganar la elección de la Asamblea Nacional el próximo año, pero para ello se  hace necesario activar la Asamblea Nacional Constituyente. “Si llegamos a ganar las elecciones de la Asamblea Nacional, la MUD podría proponer sustituir al Presidente porque el artículo 233 la faculta para eso, pero eso requiere de la intervención del Poder Judicial, que es rojo. Dicen que se cambie el Poder Judicial, resulta ser que para remover a los magistrados hace falta del Poder Ciudadano y resulta que para remover a estos últimos hace falta la intervención del Poder Judicial. Que podemos hacer desde la Asamblea Nacional hacer una reforma del Estado a través de una Asamblea Nacional Constituyente, es la única posibilidad que tenemos para activar la transformación profunda del Estado”.

Para finalizar, el activista político, Julio Jiménez (Julio Coco), afirmó que: “el poder popular que nos vendieron fue una democratización de la corrupción en todos los niveles, la legitimidad debe caer nuevamente en la responsabilidad. Cuando se habla de ideas para una transición no se trata de un nuevo Estado, sino de un nuevo país”.

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